Sunday, October 23, 2005

ACTUALIDAD DE THOMAS BERNHARD

Hace un par de meses, durante la presentación de su nueva novela, Javier Marías comentó que los dos autores que más lo habían influido en los últimos años habían sido Thomas Bernhard y W. G. Sebald. Fue en esa misma época que la editorial Siruela decidió reeditar, actualizada, la biografía de Bernhard escrita por su magnífico traductor al español, Miguel Sáenz. Poco después, en enero, la Comédie Française anunció la inclusión en su repertorio de la más controvertida de las obras de Bernard, Heldenplatz (Plaza de los Héroes). Y por ahí me comentan que un ambicioso proyecto editorial en Austria está publicando las obras completas de Bernhard en veintidós volúmenes. A quince años de su muerte, el escritor austriaco está por todas partes. Y se ha producido, con él, ese extraño fenómeno de absorción de lo incómodo del que ya tenemos tantos ejemplos: el gran odiador de Austria es, ahora, un gran prócer de la literatura austriaca, alguien que uno, sin ruborizarse, puede mencionar en la misma frase junto a escritores de la talla de Schnitzler y Musil.
En la biografía de Sáenz se aprende que Bernhard nació en 1931 en Holanda, aunque siempre se consideró, en sus propias palabras, “sólo, sólo austriaco”. No conoció a su padre y tuvo una relación conflictiva con su madre. La persona que más lo marcó durante su infancia fue su abuelo materno Johannes Freumbichler, un anarquista que, a diferencia de muchos austriacos, odió siempre a los nazis. El abuelo encarnaba lo que Bernhard hubiera querido ser: “un creador infatigable, un marginado, un intelectual entregado a la literatura y cuya vida se justifica por ella”. Freumbichler llegó a ganar el premio nacional de literatura austriaca, y aunque hoy ha sido completamente olvidado, Sáenz nos recuerda que su figura reaparece variadas veces en la obra de su nieto: Strauch en Helada, Caribaldi en La fuerza de la costumbre, y “todos los científicos, literatos y filósofos embarcados en empresas desesperadas a las sacrifican su vida”.
Bernhard vivió la infancia y la temprana adolescencia en el mundo rural y conservó ese período como su paraíso perdido. A los trece años se fue a vivir en Salzburgo. Alguna vez Vargas Llosa escribió que tenía con el Perú una relación de amor/odio, y que éste era el mejor tipo de relación que un escritor podía tener con su país. Bernhard nos convence que la relación odio/odio con una ciudad y un país no es menos creativa y estimulante. En su libro autobiográfico El origen, Bernhard escribe sobre Salzburgo: “Todo en esa ciudad está en contra de lo creador… la hipocresía es su fundamento, y su mayor pasión la falta de espíritu… Salzburgo es una fachada pérfida, en la que el mundo pinta ininterrumpidamente su falsedad… Mi ciudad de origen es en realidad una enfermedad mortal”. Ya sabemos que los extremos se tocan y que la fuerza de ese odio puede ser también una forma de amor. Porque, ¿qué habría sido de la obra de Bernhard sin su odio virulento hacia Salzburgo o Austria?
Bernhard estudió violín y canto en Salzburgo y algunos especulan que la calidad de su voz podía haberle dado algún futuro en el mundo de la ópera. En 1948, sin embargo, un resfrío mal curado interrumpirá sus estudios, terminará en tuberculosis y lo convertirá en un hombre enfermo por el resto de su vida. Bernhard padeció de sarcoidosis, un enfermedad que ataca al sistema linfático y a los pulmones. Se puede leer la insuficiencia respiratoria con la que Bernhard convive en la forma que toma su prosa, una secuencia de frases en las que prácticamente el punto aparte jamás es usado. Un ritmo musical, sí, en sus recurrencias y repeticiones, pero también el ritmo claustrofóbico, agobiante, de un hombre al que le cuesta respirar.
Bernhard comenzó como poeta a finales de los años cincuenta, pero una reseña negativa a una de sus obras lo apartó de la poesía. Se concentró, entonces, en el teatro y en la novela. En 1963 publicó su primera novela, Helada, que le deparó un par de premios importantes y lo puso en la primera fila de la narrativa escrita en alemán. En 1968 recibió un premio del Estado austriaco, y su discurso de agradecimiento provocó un escándalo. Entre 1975 y 1982 publicó los cinco libros que componen su autobiografía. Esos libros –El origen, El sótano, El aliento, El frío y Un niño— son considerados hoy como cumbres de su obra, junto a novelas como Corrección, Trastorno y La calera. En noviembre de 1988, tres meses antes de su muerte, se estrenó su última obra teatral, Heldenplatz. Heldenplatz es la trsitemente célebre plaza vienesa donde, en marzo de 1938, cien mil austriacos se reunieron para vitorear a Hitler y celebrar la anexión de Austria por parte de Alemania. En la obra, Bernhard llama a Austria “una cloaca sin espíritu ni cultura” y escribe: “el odio al judio, el trazo más característico de la naturaleza austriaca”. El presidente Kurt Waldheim, ex-nazi, pidió que la obra no se la representara en un teatro oficial; el ministro de Exteriores quiso que se la prohibiera; cuatro actores se retiraron del proyecto antes del estreno. Cuando se desató el escándalo, Bernhard ya sabía que iba a morir; fiel a sí mismo, en vez de retractarse, añadió a la obra algunas frases “aún más abominables”.
En la biografía de Sáenz uno se puede enterar de su personalidad contradictoria: odiaba a los niños, pero era muy cariñoso con ellos; se creía un hombre de ciudad, pero vivió gran parte de su vida aislado en el mundo rural (su casa en Obernathal se ha convertido en un lugar de peregrinación); era solitario, pero no le gustaba la soledad. Su única pareja estable fue Hedwig Stavianicek, una mujer treinta y siete años mayor que él, y le fascinaban los amigos de la alta aristocracia; era un fetichista del calzado fino y se encontraba a gusto en España, en especial en Palma de Mallorca.
Javier Marías fue el descubridor de Bernhard en España; en un artículo publicado en 1977, Marías pide que sus obras sean traducidas al castellano. El primer informe en el que se le recomienda a Alfaguara toda la publicación de la obra del escritor austriaco es del mismo Sáenz, quien luego se convertiría en su principal traductor al español. La influencia de Bernhard, por cierto, se encuentra en Marías, cuyos personajes tienen una relación cada vez más crítica con España. En cuanto a autores latinoamericanos, se puede mencionar a Horacio Castellanos Moya (El asco: Thomas Bernhard en San Salvador es un gran homenaje), Ricardo Piglia (un personaje de Respiración artificial traduce a Bernhard), y, por supuesto, a Fernando Vallejo, cuyas diatribas contra Colombia se entienden mucho mejor después de haber leido a Bernhard. La lista es amplia, y no hay duda que continuará ampliándose.

11 Comments:

At 9:39 AM , Blogger Isobel_y_Damián said...

Bernhard es digno de imitar! Más aún en estos tiempos donde la falta de contenido y actitud lo inundan todo...

(estaré atento a tus próximas entregas para la blogósfera)

saludos.

 
At 11:32 PM , Blogger Enrique said...

Me alegro de que pueda leerte con regularidad y te mando desde el Belvedere de Bracelona un abrazo.

Vila-Matas, Enrique

 
At 12:56 AM , Blogger El forastero said...

Bienvenido al mundillo de las bitácoras, espero que sea muy provechoso...

Te acabo de apuntar a la lista de blogs bolivianos en: blogsbolivia.blogspot.com/ y en unos momentos te mando algunos visitantes desde mi página (http://elforastero.blogalia.com) espero que este espacio sirva para que te podamos leer más y mejor, bienvenido.

 
At 4:16 AM , Blogger Almada said...

Bienvenue!!, desde Montpellier, acá tienes a otro blogger boliviano y la otra mitad del Metablog: blogsbolivia.blogspot.com que publicamos con El Forastero; a todo esto, me alegra que des este paso en la Red y estaré al tanto de tus escritos.

Por otro lado... qué lujo de comentarista: Enrique Vila-Matas ..uff

 
At 5:40 AM , Blogger Alvaro said...

Edmundo, un placer saber nuevamente de ti, bienvenido al mundo de los blog's.
Saludosdesde Santa Cruz.
Alvaro Méndez
http://la-casa-verde.blogspot.com/

 
At 8:27 AM , Blogger [i] said...

Edmundo. Bienvenido al mundo de los bloggers!!
Un saludo enorme de una boliviana (ahora en Madrid) que te lee.

 
At 1:25 PM , Blogger Víctor Vallejo said...

El primer texto tuyo lo leí en 1997, en Quito, en la antología de narradores hispanoamericanos que publicó Mondadori. Me alegra saber que ahora se te podrá leer más a menudo.
Comparto tu gusto por Bernhard, cuya obra en español supongo que seguirá ampliandose de a poco.

Saludos y felicitaciones por tu nuevo espacio

 
At 7:51 AM , Blogger Edmundo Paz Soldán said...

Enrique, ¿qué haces tú leyendo blogs? ¡Te necesitamos escribiendo novelas!
Gracias por el apoyo, espero verte pronto (viviré un año en Barcelona, a partir de septiembre 2006, me toca mi sabático)
saludos

 
At 7:53 AM , Blogger Edmundo Paz Soldán said...

Gracias por los comentarios de Alejandro y Víctor, y por la bienvenida tan buena onda de El forastero, Almada, Alvaro y Ergoth. Esto es muy divertido y espero continuar en la medida de la posible...
un abrazo a todos

 
At 8:07 AM , Blogger Rafudo said...

Bueno esperamos leer mas...

 
At 8:14 AM , Blogger Iza Firewall said...

This comment has been removed by the author.

 

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