Thursday, April 03, 2008


PRAGA, CAPITAL DEL SEXO

Cerca del hotel Fenix, donde me alojaba —a un par de cuadras de la plaza Wenceslas-- se hallaban dos cabarets: el Atlas y el Darling. Cada vez que pasaba por la puerta, recibía panfletos y ofertas. De mi anterior visita a Praga no recordaba nada que remitiera al sexo; hoy, sin embargo, no hay que afanarse mucho en buscar las marcas de la ciudad como capital del sexo en Europa: se hallan en todas las calles y avenidas. Hay “supermercados eróticos” que ofrecen desde los últimos éxitos del porno local hasta diversos combinados de látex y cuerto, y no hay barrio que no cuente con las rutilantes luces de neón típicas de los cabarets. 

Todo comienza con el porno: desde hace un par de años que Praga se ha convertido en la capital europea del porno, sobrepasando a Budapest. A esto se deben varias razones: leyes liberales para filmar películas pornográficas, costos bajos, y una enorme cantidad de mujeres dentro del molde establecido por la industria (rubias de piel blanca, dispuestas a todo tipo de experiencias sexuales). Las películas del porno europeo y norteamericano tienen varias estrellas checas; quizás la más conocida es Silvia Saint.

La industria sexual funciona a toda máquina en Praga, y por sus precios relativamente accesibles para Europa, se ha convertido en una plaza central del turismo del sexo: los alemanes y los ingleses hacen de las suyas aquí. Hay tres formas de oferta sexual: por internet, en departamentos privados (“privats”) y en los cabarets. El internet se especializa en acompañantes o “escorts”; hay listados en los que se pueden encontrar más de novecientas chicas, con nombres como Marketa, Petra o Dana, y una descripción de sus principales características: sus medidas, si hablan inglés o alemán, si están dispuestas o hacer esto o lo otro.

Hay chicas que trabajan de forma independiente, pero la gran mayoría pertenece a una agencia de “escorts”. Hay agencias que se especializan en modelos VIP y en actrices porno, y ofrecen precios a la altura de las principales capitales europeas (trescientos euros por dos horas); sin embargo, la gran mayoría son estudiantes que sólo se dedican a ser “escorts”, y sus precios oscilan entre los sesenta y cien euros por hora, con muchas restricciones: no puede haber besos en la boca; las caricias no pueden llegar a los senos; sexo oral sólo con preservativo, etc. Como se trata de un negocio, cualquier cosa que vaya más allá del sexo básico puede conseguirse, pero para ello hay que pagar (cuarenta euros extra para poder besar en la boca, etc).

En cuanto a los “privats” y cabarets desperdigados por toda la ciudad, estos pertenecen a unos cuantos empresarios. Cuando visité el Darling, descubrí que era, más que cabaret, un burdel: en el menú, al lado de la lista de precios de las cervezas y las bebidas, se hallaba la lista de precios de los encuentros sexuales, que podían ir de los veinte minutos a toda la noche. Ausencia total de retórica: las chicas que se me acercaron –checas, rusas, rumanas, moldavas, eslovacas— fueron directo al grano y me preguntaron si quería veinte minutos de sexo. Cuando les dije que no estaba interesado, me ofrecieron la oportunidad de asistir a un show privado entre lesbianas. Al salir, uno de los bouncers se me acercó para ofrecerme una tarjeta que me permitiría entrar gratis al Go-Go’s, a media cuadra. El Go-Go’s pertenecía al mismo dueño, que no estaba dispuesto a perder clientes y les ofrecía, en un alarde de inventiva, la posibilidad de ir a otro burdel, pero en el que se cobraba la mitad de lo que cobraba el anterior.

(suplemento Viajes, La Tercera, 4 de abril 2008)

8 Comments:

At 4:03 PM , Blogger PATRICIA VENTI said...

por lo que leo....muy instrutivo tu viaje !!!!

 
At 11:56 PM , Blogger Edmundo Paz Soldán said...

Era un reportaje para La Tercera (Chile). El tema era, precisamente, tratar de combinar los elementos dispares de Praga (Kakfa y sexo). Mañana le toca a Praga...

 
At 9:26 AM , Blogger Kavinika said...

Paz-Soldan, you don't have to defend yourself from others' assumptions. Unfortunately, meaning is only half your responsibility. How the reader interprets is her responsibility.

 
At 3:42 PM , Blogger Voltio said...

Por un momento olvide de que describias Praga, pense que leia un recuento de mi visita a la recoleta en Buenos Aires. Lo unico que le falta es una industria pornografica, un ejemplo que no parece haber aprendido de la competencia, Rio de Janerio.

 
At 4:05 AM , Blogger Alex Salinas Arandia said...

you're funny

 
At 3:20 PM , Blogger Peterman said...

Entonces quedamos que Praga mejor que Budapest respecto al sexo? esque había oido que era al reves, que me recomiendan? me gustan las chicas delgaditas xD

 
At 3:22 PM , Blogger Leo said...

Edmundo, tu espíritu de sacrificio inspira el mejor periodismo (o al menos el que me interesa). Viví en Budapest en el '96 y lamento no haber escrito algo como lo que ahora cuentas sobre Viena. Estaba el Octavo Distrito, y en la esquina de mi casa paraba una rubia tan bonita que yo nunca quería ni mirarla, para que la Tentación no me arrastrara. Era joven, más o menos inexperto, estaba casado con una húngara, sabrás comprender la bisoñez. O la falta de interés periodístico. Ahora le daría duro y parejo al nuevo periodismo, pero ya hay ciertas cosas que prefiero leer a vivir. Ya no es bisoñez, supongo, sino ganas de divertirme de otras maneras. Tu crónica me alegró y me recordó tiempos argentinos. Te felicito por tu laburo, y te deseo lo mejor. ¿Cuándo venís por Santa María del Fin del Mundo?

 
At 6:15 AM , Blogger Adrian said...

No recomiendo Praga para hacer turismo sexual de ninguna manera. Hay ciudades como Berlín o Viena que albergan en sus lupanares a preciosas checas, polacas, eslovacas, rusas y húngaras que prefieren las condiciones de trabajo que ofrecen Alemania o Austria. Mi experiencia en los putiferios de Praga fue desoladora. Chicas que te ofrecen un listado de las cosas que hacen, por qué cantidad de dinero las hacen y otro listado de las cosas que no hacen. Puedes encontrarte casos en los que la chica te ofrece ir a la cama, pero con la condición de que no le toques los pechos... Cosas de ese estilo. Las más bonitas te hacen un striptease, se ofrecen a tomar copas contigo, pero a la hora de la verdad, no hacen sexo. Si en alguno de estos puti clubes se te ocurre tardar más de media hora en elegir chica, se te echan encima los perros de presa de seguridad y te advierten que, de no irte con una al privado en menos de cinco minutos, se verán obligados a mandarte a la calle. Demasiado salvaje. No merece la pena. En Praga, una cosa es la industria del porno y otra, muy distinta, el sexo de pago. El timo, la estafa y el engaño están a la vuelta de la esquina. Tres cuartas partes de lo mismo sucede en Budapest. Definitivamente, si quieres tener sexo en Europa, con mujeres bellas y sin complicaciones (me refiero a sexo de pago), Berlí, Viena, Munich, Amberes, Bruselas o Amsterdam son mil veces más recomendables. Y puedes encontrar checas mejores allí que en la mismísima Praga, de donde emigran las más bonitas en busca de países con más capacidad económica.

 

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